Lo he escuchado nuevamente y no hay nada en el que me parezca distinto a lo que he escuchado de parte de nuestros líderes, las Escrituras y las enseñanzas de los Profetas. Entonces intento entender porque esta vez levanta tanto polvo un discurso que sólo sigue enseñando lo que hace 188 años se enseña en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; que el matrimonio es solamente entre personas de sexo opuesto, que Dios no condena inmediatamente al pecador sino al pecado y que en este caso la homosexualidad es un pecado grave ante los ojos de Dios. Sin lugar a dudas nuestras enseñanzas no han cambiado en este punto, tampoco la forma en que hemos tratado este tema.
Entonces las condiciones hoy son distintas no porque nosotros seamos distintos sino porque hay grupos que antes no se pronunciaban, estos grupos merecen el mismo respeto que cualquier persona humana merece, pero en ningún caso merecen nuestra aprobación. Las normas morales de la Iglesia son hoy distintas a la que estos grupos quieren establecer en la sociedad. La situación anterior es problemática. En mi juicio las críticas que se hacen a la Iglesia por el trato que da a la homosexualidad van incluso más allá de legalizar el matrimonio homosexual en esta ocasión. Las críticas ni siquiera, a mi juicio están buscando lo anterior sino que suben un peldaño más arriba, buscan que la Iglesia cambie su posición con respecto a la homosexualidad. Lo anterior lo considero salvaje, un grupo de presión esta buscando que otro grupo cambie su manera de pensar y de creer. Eso es totalmente violento. La violencia no pasa solo por violencia física.
Lamentablemente muchas veces parte de ese pensamiento no nace fuera de los que se consideran mormones sino dentro de la misma Iglesia. Basta con revisar una serie de blogs en inglés de "mormones liberales", o siquiera así se sienten, que además de cuestionar una y mil cosas de la Restauración cuestionan la posición de la Iglesia en este tema, cuestionan la posición de los oráculos vivientes de Dios en la tierra. Otro ejemplo, la protesta en la manzana del Templo en Salt Lake en la semana recién pasada luego de la Conferencia General que agrupo a unas 2000 o 3000 personas (ver fotografía).
El pensar que la homosexualidad puede ser aceptada como una práctica aprobada por la Iglesia del Señor, es no entender nada del sistema de creencias del mormonismo. La familia esta compuesta de dos progenitores, hombre y mujer. La familia eterna solo es concebible en esa línea. Más que en cualquier otra religión cristiana, el aceptar la homosexualidad sería restarle validez a una serie de doctrinas fundamentales como lo son la vida pre-mortal, la naturaleza divina de cada espíritu, la familia eterna, la obra vicaria o por los muertos, la ley de castidad, el arrepentimiento, el libre albedrío, la expiación. La lista suma y sigue. Esta vez no se trata de si un hombre de color puede recibir el sacerdocio o no, ni si es necesario discontinuar la práctica de la poligamia. En ningún momento estas decisiones que sin duda fueron reveladas y claves para el desarrollo de la Iglesia comprometieron el sistema de creencias y doctrinas del mormonismo, como la hace en su esencia el aceptar la homosexualidad como una opción sexual válida en la Iglesia.





