domingo, 31 de enero de 2010

Para llegar a ser portadores del sacerdocio más poderosos


Élder Walter F. González 
De la Presidencia de los Setenta

Podemos llegar a ser más poderosos al bendecir las vidas de los hijos e hijas de nuestro Padre Celestial al servir a los demás.
Élder Walter F. González
Hace muchos años, un grupo de dignos portadores del sacerdocio enseñaba con gran poder y autoridad. Uno de ellos era tan poderoso que era imposible descreer sus palabras1. Estos portadores del sacerdocio ayudaron al pueblo a aprender sobre el Salvador y Su doctrina a fin de ayudarlos a hallar la felicidad. Sus enseñanzas y ejemplos fueron un medio para que las personas experimentaran un gran cambio en sus corazones. Sabemos que miles fueron guiados por ellos al bautismo y a hacer convenios para perseverar hasta el fin2. Me refiero a los grandes misioneros del Libro de Mormón, los cuales fueron poderosos portadores del sacerdocio.

Podemos aprender mucho de aquellos hijos de Lehi. Al hacer nosotros lo que hicieron ellos, podemos llegar a ser más poderosos al bendecir las vidas de los hijos e hijas de nuestro Padre Celestial, al servir a los demás, al rescatar a otros y al convertirnos en varones más parecidos a Cristo.
Alma hijo nos enseña una de las cosas que hicieron para llegar a tener tanto éxito: emplearon los registros de los cuales salió el Libro de Mormón. Al entregar a su hijo Helamán los registros que llegarían a ser nuestro Libro de Mormón, le enseñó que sin estas planchas “Ammón y sus hermanos no habrían podido convencer a tantos miles […] sí estos anales y sus palabras los llevaron al arrepentimiento…”3.
A través de las planchas, Dios demostró Su poder cumpliendo un propósito, “sí, la restauración de miles […] al conocimiento de la verdad”. Alma procedió a profetizar que Dios “también manifestará aún en ellas su poder a generaciones futuras”4. Por tanto, los registros fueron preservados para ustedes y para mí como parte de esas generaciones futuras. Igual que en la antigüedad, al usar el Libro de Mormón podemos ser portadores del sacerdocio más poderosos.
El proceso de sacar a luz el Libro de Mormón no se puede comparar con el de ninguna obra literaria de autor alguno en la historia de la humanidad. Podríamos decir que lo dirigió el “dedo mismo” de nuestro Dios. Durante Su visita a la América antigua, el Señor le pidió a Nefi que le trajeran y pusieran frente a Él los registros que llevaban. Jesús entonces los miró y pidió que se agregaran algunos acontecimientos y pasajes que no estaban en los anales5. “Y [el Salvador] dijo: estas escrituras que no habíais tenido con vosotros, el Padre mandó que yo os las diera; porque en su sabiduría dispuso que se dieran a las generaciones futuras”6. Siento una gratitud eterna por ser parte de esas generaciones futuras. Soy miembro de la Iglesia hoy en día gracias al Libro de Mormón. Jamás olvidaré lo que sentí cuando, siendo un joven en Uruguay, leí por primera vez ese libro sagrado. No me fue necesario leer mucho de 1 Nefi para experimentar un gozo que no se puede expresar en palabras. Era como si el libro estuviera saturado del Espíritu del Señor y me hizo sentir más cerca de Dios.
Esa experiencia le dio más significado a la declaración del profeta José Smith cuando, refiriéndose al libro, expresó que “un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro”7. Reconozco, también, la relevancia de la promesa del presidente Thomas S. Monson cuando dijo que “a medida que leamos el Libro de Mormón y los otros libros canónicos, a medida que pongamos a prueba las enseñanzas, llegaremos a saber de la veracidad de la doctrina, porque es lo que se nos ha prometido; sabremos si es del hombre o de Dios”8.
Estas promesas nos dan gozo ahora y en el futuro. Una vez que recibí un testimonio del Libro de Mormón, el sentimiento natural que siguió fue desear aplicar las enseñanzas del libro haciendo convenios. Los hice al bautizarme y ser confirmado miembro de la Iglesia. Estos convenios, efectuados mediante las ordenanzas del sacerdocio, junto con el conocimiento obtenido gracias al Libro de Mormón, me cambiaron la vida.
No ha de sorprender, entonces, que cuando el Salvador visitó la América antigua, además de enseñar doctrina, le dio a Nefi y a otros el poder de bautizar9. En otras palabras, la doctrina y las ordenanzas estuvieron de la mano. La aplicación plena de las enseñanzas del Libro de Mormón efectivamente requiere las ordenanzas del sacerdocio con sus convenios correspondientes.
Existen libros que salen al mercado y rápidamente se convierten en bestsellers. A veces, el interés que despiertan es tal que el público espera anhelosamente su lanzamiento. Esos libros parecen inundar el mercado enseguida y se puede ver personas leyéndolos por todas partes. Dios, en Su sabiduría infinita, reservó el Libro de Mormón para beneficiarnos. Su propósito no es convertirse en bestseller, es decir, en uno de los libros más vendidos. Sin embargo, podemos hacer que este libro sagrado sea uno de los más leídos y de los más aplicados de nuestra vida. Permítanme sugerirles tres actividades que pueden ayudarnos a convertir al Libro de Mormón en el libro más leído y más aplicado, lo cual nos facultará en la actualidad para llegar a ser portadores del sacerdocio más poderosos, aun como los de la antigüedad.
Primero, deleitarse en las palabras de Cristo. Debemos leer el Libro de Mormón a fin de deleitarnos “en las palabras de Cristo; porque he aquí, las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer”10. Deleitarse en las palabras de Cristo es una experiencia única. Cuando leemos buscando principios y doctrinas que nos ayuden en nuestra vida diaria, experimentaremos un entusiasmo renovado. Por ejemplo, cuando la generación creciente enfrenta desafíos al lidiar con la presión social, podemos leer el libro específicamente buscando enseñanzas que les ayuden con ese tipo de reto. Una enseñanza así podría ser la de Lemuel, quien tomó algunas decisiones erradas porque cedió a la presión de Lamán11. No hizo lo correcto porque no conocía “la manera de proceder de aquel Dios que los había creado”12. Un principio que podemos derivar de ese incidente es que el aprender doctrina sobre la forma en que Dios procede con nosotros nos ayuda a lidiar con la presión social. El Libro de Mormón contiene más enseñanzas y ejemplos de este tema, y somos nosotros las generaciones que se pueden beneficiar de las enseñanzas de este gran libro.
Segundo, aplicar a nuestras vidas todo lo que aprendamos sobre Cristo. Leer el Libro de Mormón en busca de atributos de Cristo es una experiencia grande y edificante. Por ejemplo, el hermano de Jared reconoció que el Señor era un Dios de verdad, por tanto, no podía mentir13. ¡Cómo me llena el alma de esperanza este atributo! Todas las promesas del Libro de Mormón así como las proferidas por los profetas vivientes de hoy se cumplirán porque Él es Dios y no puede mentir. Aun en estos tiempos turbulentos, sabemos que las cosas saldrán bien si seguimos las enseñanzas del Libro de Mormón y de los profetas vivientes. Una vez que descubrimos un atributo de Cristo, como el que reconoció el hermano de Jared, debemos esmerarnos por implementarlo en nuestra propia vida. Hacerlo nos ayudará a llegar a ser portadores del sacerdocio más poderosos.
Tercero, enseñar la doctrina y los principios de las páginas sagradas del Libro de Mormón. Podemos enseñar los principios de dicho libro a cualquiera. ¿Se imaginan el “poder convincente de Dios”14 adicional cuando misioneros y miembros de la familia citen, lean o repitan de memoria las palabras mismas del libro?
Recuerdo una misión en el Ecuador cuyos misioneros usaban el Libro de Mormón en todas sus idas y venidas. Por causa de ellos miles experimentaron un gran cambio en su corazón y decidieron tomar sobre sí convenios a través de las sagradas ordenanzas del sacerdocio. El Libro de Mormón es un instrumento de oro para encontrar y convertir a los honrados buscadores de la verdad y para traer de rescate nuevamente a la actividad del Evangelio a muchos de nuestros hermanos y hermanas.
Sé que las familias se verán fortalecidas al implementar las enseñanzas de este gran libro en sus propias vidas. Muchos de nuestros hijos se salvarán porque recordarán, al igual que Enós, las palabras que con frecuencia había oído hablar a su padre en cuanto a la vida eterna, cosa que al recordar, le hizo saber que sus pecados le eran perdonados debido a la expiación de Cristo15.
Ustedes y yo, como parte de esas generaciones futuras de las que se ha hablado, podemos ser portadores del sacerdocio más poderosos al usar el Libro de Mormón y honrar nuestros convenios del sacerdocio. El Libro de Mormón testifica de Jesús el Cristo, de quien yo también testifico, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

1. Véase 3 Nefi 7:18.
2. Véase Alma 23:5–6.
3. Alma 37:9.
4. Alma 37:19.
5. Véase 3 Nefi 23:6–14.
6. 3 Nefi 26:2.
7. Introducción al Libro de Mormón.
8. Véase Thomas S. Monson, “Las decisiones determinan el destino”, Liahona, octubre de 1980, pág. 31.
9. Véase 3 Nefi 11:18–22.
10. 2 Nefi 32:3.
11. Véase 1 Nefi 3:28.
12. 1 Nefi 2:12.
13. Véase Éter 3:12.
14. 3 Nefi 28:29.
15. Véase Enós 1:3–5, 10.

Intentando lo imposible


Élder Jorge F. Zeballos 
Del Quórum de los Setenta

La vida eterna es vivir con nuestro Padre y con nuestra familia para siempre jamás. ¿No debería ser esta promesa el mayor incentivo para hacer lo mejor que esté a nuestro alcance?
Élder Jorge F. Zeballos
Cuando los doce discípulos fueron llamados en las Américas, el Señor Jesucristo les mandó diciendo: “Por tanto, quisiera que fueseis perfectos así como yo, o como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”1. El Salvador recién había finalizado Su exitosa, abnegada y trascendental misión sobre la tierra. Esto le permitió declarar con toda autoridad que Él y Su Padre, nuestro Padre, son los modelos que debe seguir cada uno de nosotros.

En principio, y desde un punto de vista netamente humano, esto parece ser una tarea imposible de llevarse a cabo; sin embargo, comienza a aparecer como posible cuando comprendemos que, para alcanzarla, no estamos solos. Las más maravillosas y poderosas de las ayudas que un ser humano podría intentar obtener están siempre disponibles. En primer lugar, está la mano bondadosa y amorosa del Padre Eterno quien desea que regresemos a Su presencia para siempre. Como nuestro Padre, Él está siempre dispuesto y deseoso de perdonar nuestros errores, nuestras debilidades, los pecados que cometemos, perdón que está sujeto tan sólo a un arrepentimiento total y sincero. Y como complemento de ello, y como la máxima manifestación de Su inmenso amor por cada uno de Sus hijos, se nos provee de las consecuencias de la obra sin igual realizada por el Salvador, a saber: la Expiación, llevada a cabo por un obediente Hijo siempre dispuesto a hacer la voluntad del Padre en beneficio de cada uno de nosotros.
El Señor reveló al profeta José Smith lo siguiente: “Y si guardas mis mandamientos y perseveras hasta el fin, tendrás la vida eterna, que es el mayor de todos los dones de Dios”2. Esta promesa divina es posible de alcanzar. La vida eterna es vivir con nuestro Padre y con nuestra familia para siempre jamás3. ¿No debería ser esta promesa el mayor incentivo para hacer lo mejor que esté a nuestro alcance, para entregar nuestros mejores esfuerzos en pos de lo que se nos ha prometido?
En los albores de la Restauración, cuando esta obra maravillosa estaba a punto de aparecer entre los hijos de los hombres, el Señor dijo: “Por tanto, oh vosotros que os embarcáis en el servicio de Dios, mirad que le sirváis con todo vuestro corazón, alma, mente y fuerza, para que aparezcáis sin culpa ante Dios en el último día”4. Con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con toda nuestra fuerza, es decir, con todo nuestro ser.
El presidente David O. McKay dijo: “Las ricas recompensas sólo vienen a los luchadores tenaces”5. Estas recompensas serán de aquellos que cultivan la fe en Jesucristo y cumplen con Su voluntad para trabajar, sacrificar y entregar todo lo que han recibido para fortalecer y edificar el Reino de Dios.
El cumplimiento de la promesa divina de tener la vida eterna, de alcanzar la perfección y de ser felices para siempre en la unidad familiar está sujeto a la demostración sincera de nuestra fe en Jesucristo, obediencia a los mandamientos, perseverancia y diligencia a través de nuestra vida.
El Señor no espera que hagamos lo que no podemos lograr. El mandato de llegar a ser perfectos como Él es nos anima a alcanzar lo mejor de nosotros, a descubrir y desarrollar los talentos y atributos con que nos ha bendecido un amoroso Padre Eterno, quien nos invita a reconocer nuestro potencial como hijos de Dios. Él nos conoce y sabe de nuestras capacidades y de nuestras limitaciones; la invitación y el desafío de llegar a ser perfectos, de alcanzar la vida eterna es para toda la humanidad.
Inmediatamente después de enseñar que “no se exige que un hombre corra más aprisa de los que sus fuerzas le permiten”, el rey Benjamín indica que “conviene que sea diligente, para que así gane el galardón”6. Dios no nos exigirá más de lo mejor que podamos dar, porque no sería justo, pero tampoco aceptará menos que eso, porque tampoco sería justo. Por lo tanto, entreguemos siempre lo mejor que podamos en el servicio a Dios y a nuestros semejantes, sirvamos de la mejor manera posible a nuestras familias y en nuestros llamamientos en la Iglesia. Hagamos lo mejor que podamos, y cada día seamos un poco mejores.
La salvación y la vida eterna no serían posibles si no fuera por la Expiación llevada a cabo por nuestro Salvador, por lo que a Él le debemos todo. Pero para que estas bendiciones supremas se hagan efectivas en nuestras vidas, debemos primeramente hacer nuestra parte, “…pues sabemos que es por la gracia que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos”7. Hagamos pues, con fe, con entusiasmo, con dedicación, con responsabilidad, con amor todo lo que esté a nuestro alcance y así estaremos haciendo todo lo que es posible para alcanzar lo imposible. Esto es, alcanzar lo que para la mente humana es imposible, pero que con la divina intervención de nuestro amoroso Padre y el sacrificio infinito llevado a cabo por nuestro Salvador llega a ser el más maravilloso de los galardones, la más grandiosa de las realidades: el vivir para siempre con Dios y con nuestras familias.
Ruego que cada uno de nosotros recuerde y renueve permanentemente, al participar dignamente de la Santa Cena, el compromiso que hizo con su Padre Celestial al momento de entrar en las aguas bautismales y al llevar a cabo cada una de las ordenanzas del Evangelio restaurado. Ruego que hagamos lo mejor que podamos en nuestros roles de esposos, padres, hijos, hermanos y hermanas, en nuestros llamamientos, en compartir el Evangelio, en ir a rescatar a los que están perdidos, en trabajar por la salvación de nuestros antepasados, en nuestros trabajos, en nuestra vida diaria.
Ruego que nuestras vidas nos permitan afirmar, al igual que el apóstol Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”8.
Al hacerlo, estaremos cumpliendo con los requerimientos definidos por nuestro Padre Celestial para bendecirnos más que nunca antes, tanto en esta vida como en la eternidad. Él anhela darnos todo lo que Él tiene, aun hacernos partícipes de Su mayor don que es la vida eterna.
Aunque desde la perspectiva netamente humana la perfección puede parecer un desafío imposible de alcanzar, testifico que nuestro Padre y nuestro Salvador nos han hecho saber que sí es posible lograr lo imposible. Sí es posible alcanzar la vida eterna. Sí es posible ser felices ahora y para siempre.
El autor del plan perfecto que contiene estas gloriosas promesas es nuestro Padre Celestial y Él vive. Su Hijo, Jesucristo, tomó sobre sí las cargas de nuestros pecados y de las injusticias que se cometen en el mundo a fin de que fuéramos libres de sus consecuencias. Yo sé que nuestro Señor Jesucristo vive. El Evangelio y el sacerdocio han sido restaurados sobre la tierra por última vez a través del profeta José Smith. Hoy tenemos la enorme bendición de tener apóstoles y profetas llamados por Dios para guiarnos en el camino de regreso hacia nuestro Padre; el presidente Thomas S. Monson ha sido llamado para estar al frente de esta grandiosa obra en estos días. Él es un profeta de Dios. De ello testifico en el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

1. 3 Nefi 12:48.
2. D. y C. 14:7.
3. Véase la Guía para el estudio de las Escrituras, “Vida eterna”, scriptures.lds.org.
4. D. y C. 4:2.
5. Véase The Teachings of David O. McKay, comp. Mary Jane Woodger (2004), pág. 300.
6. Mosíah 4:27.
7. 2 Nefi 25:23.
8. 2 Timoteo 4:7.

sábado, 30 de enero de 2010

Lección 5: EL ANTIGUO TESTAMENTO:“Si haces lo bueno, serás aceptado”

Objetivo: Que los miembros de la clase comprendan que la decisión de seguir a Jesucristo brinda libertad, felicidad y vida eterna, mientras que el seguir a Satanás nos trae desdicha y cautividad.

El profeta José Smith enseñó: “Abel ofreció a Dios un sacrificio aceptable delas primicias del rebaño. Caín ofreció del fruto de la tierra, y no fue aceptado porque no pudo hacerlo con fe… La expiación a favor del hombre debe ser el derramamiento de la sangre del Unigénito… el plan de redención… y en vista de que se instituyó el sacrificio como tipo o modelo mediante el cual el hombre habría de discernir el gran Sacrificio que Dios había preparado, era imposible ejercer la fe en un sacrificio contrario, porque la redención no se logró de esa manera… Por consiguiente, Caín no pudo haber tenido fe, y lo que no se hace por la fe es pecado” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 63).

El élder Richard G. Scott aconsejó:
“…muchos de vosotros tenéis el corazón agobiado porque uno de vuestros hijos, vuestra esposa o vuestro marido se han apartado de lo que es correcto para seguir el camino equivocado. Mi mensaje es para vosotros. “Sé que os sentís angustiados, doloridos y a veces desesperados. Yo os diré cómo podéis recibir consuelo del Señor. “Primero, debéis tener presentes dos principios básicos:
“1. Son muchas las cosas que se pueden hacer por un ser querido para ayudarlo, pero algunas de ellas sólo Dios las puede hacer.“2. Además, ningún progreso puede ser duradero si no se ejerce el albedrío en una forma digna. No tratéis de anular el albedrío de la persona; el Señor mismo no lo haría. La obediencia forzada no trae bendiciones (véase D. y C. 58:26–33).
“Voy a sugeriros seis maneras de ayudar: “Primero: Amad sin condiciones… Segundo: No toleréis ni aceptéis las transgresiones, pero dad apoyo y esperanzas al transgresor… Tercero: Enseñad la verdad… Cuarto: Perdonad de corazón cuantas veces sea necesario… Quinto: Orad con fe. ‘La oración eficaz del justo puede mucho’ (Santiago 5:16)… “Sexto: Mantened una perspectiva adecuada… Cuando hayáis hecho todo lo posible por ayudar a la persona que causa vuestra aflicción, dejad el asunto en manos del Señor y no os preocupéis más. No os sintáis culpables porque no podáis hacer más. No desperdiciéis energía en preocupaciones innecesarias. Gracias a esa perspectiva eterna, podréis encontrar más paz y felicidad, no descuidaréis a otros que tengan necesidad de vuestra ayuda y también podréis ayudar mejor a la persona…
“Una sugerencia final: No deis por perdido jamás a un ser querido; ¡jamás!” (“Ayudad al ser querido que os necesita”, Liahona, julio de 1988, págs. 59–60;
cursiva agregada).

Concierto “José Smith: El hombre de Dios” en Granada


Noticia publicada el 22 de enero de 2010 en sitio oficial de España

Granada, 19 diciembre 2009


Angel siempre mostró un entusiasmo excepcional con la Iglesia, con muchas preguntas y con cierto interés, hablamos y le dí información de la Iglesia. Hace mas o menos 1 año, que mi dijo quería componer algo relacionado con la Iglesia, y me preguntó que es lo mas excepcional de nuestra Iglesia, dije que después de lo que hizo Jesucristo por nosotros, lo verdaderamente significativo era José Smith y su legado, eso marca la diferencia y es lo mas señero de la Iglesia, me dijo que tal si hacía una composición sobre el Profeta, yo sólo podía decir que “fantástico”, le di el folleto del testimonio de José Smith, el DVD La Primera Visión y música de la Iglesia. Al cabo del año ahí está, una obra que  “milagrosamente” emociona, y que recoge el sentimiento tan peculiar que sentimos los miembros de la Iglesia por nuestro Profeta.Desde que se inauguró el Centro de Estaca en 2006, como Director de Asuntos Públicos de la Estaca, siempre ha sido mi objetivo organizar actividades en la Iglesia acordes al mensaje tan importante y maravilloso que tiene la Iglesia, desde entonces he contado, no sin mucho trabajo previo, con Banda Municipal de Granada, banda prestigiosa que ha grabado numerosos CD´s y muy reconocida. Han estado en la inauguración del Centro de Estaca, en todas las Navidades desde entonces y en algunas actividades mas que ha tenido lugar en el Centro de Estaca a petición del Ayuntamiento (conciertos para mayores, certamen de Coros de Granada, concierto de Jóves Virtuosos de la música, etc….), siempre en colaboración con diversas áreas del Ayuntamiento de Granada, Bienestar Social, Cultura, y Alcaldía. De toda esa relación se ha derivado una gran amistad con el Director titular de la Banda, D. Miguel Sánchez Ruzafa y con los subdirectores, entre ellos Angel López Carreño.


El  sábado día 12 de diciembre, tuvimos el Concierto de Navidad en el Centro de Estaca de Granada a cargo de la Orquesta Municipal de Granada y en colaboración con el Ayuntamiento de Granada. Este año era algo especial, se estrenaba la obra “JOSE SMITH: EL HOMBRE DE DIOS” del compositor granadino Angel López Carreño, que también dirigió el Concierto. Participaron los coros de la Estaca de Granada y el coro Nuestra Señora de la Consolación de Pinos Puente y el concierto fue patrocinado por la empresa de ingeniería  ”Max Nexter: Technology studios”.
 
Al acto asistieron, en representación del Alcalde de Granada, Dª Ana López Andujar (Concejala de Familia, Bienestar e Igualdad de Oportunidades), y el Concejal de Movilidad y Comercio José Manuel García Nieto, también asistieron Manuel Peña, Concejal del grupo socialista PSOE, y Francisco Puentedura, Concejal de I.U. También nos acompañaron líderes de diversos movimientos religiosos, el Pte. Mezquita de la Paz de Granada, el Pastor evangélico de la Iglesia Evangélica española, un sacerdote de la Iglesia Católica, que atendió a la invitación de estudiantes de nuestro Barrio, y dirigentes del movimiento espiritual Brama Kumaris, y varios empresarios influyentes de Granada. Y lo más importante es que asistieron unas 650-700 personas, mas de la mitad de ellas no miembros de la Iglesia, que llenaron  las tres salas intercomunicadas del centro de Estaca, se puede decir que hubo un lleno total.
 
Debo añadir que había gran expectación por el estreno de la obra mencionada, no sólo porque se trataba de nuestro amado profeta José Smith, sino también porque ha sido compuesto por un compositor, Angel López Carreño que no es miembro de la Iglesia, que nos regaló esta composición que colmó las expectativas creadas y que se ganó el cariño y admiración de los miembros de la Iglesia, así como de aquellos que no eran miembros, y que supo recoger en su obra el espíritu y sensibilidad que los miembros de la Iglesia sentimos por nuestro amado Profeta, hubo lágrimas de emoción y sentimiento. El concierto terminó, dada las fechas, con interpretaciones musicales navideñas.
 
He de señalar que luego hubo un pequeño refrigerio para nuestros ilustres participantes, el director y miembros de la orquesta, dónde se pudo comentar y hablar con los invitados que quedaron gratamente sorprendidos y entusiasmados por el concierto, dónde hubo varias propuestas de patrocinio que se concretaran mas adelante.

El concierto fue grabado y en breve, se remitirá copias a aquellos que lo soliciten.

Angel López confeccionó el programa de mano con la explicación sobre los cuatro diferentes actos de la suite sobre José Smith, me lo mandó para revisarlo, pero no le puse ni una coma, parecía que lo hubiese hecho un miembro de la Iglesia:

Comentó el significado de los 4 actos de la obra:

  1. Amanecer en la aldea: relatando cómo José Smith leyó en Santiago que orara a Dios y cómo fue a orar al bosque sagrado, y vió a Dios y a Jesucristo. La primera visión.
  2. Oración triste: relató cómo José Smith estaba abrumado y triste por la burla de sus vecinos, pero no podía negar lo que había visto, y cómo fue consolado por el ángel Moroni.
  3. La restauración: siguió relatando cuando encontró las planchas, y restauró la única y verdadera iglesia sobre la tierra.
  4. Martirio: En el último acto relató cuando fue perseguido y finalmente asesinado por el populacho y cómo finalmente José Smith vuelve a los brazos de Su Padre Celestial tras cumplir su obra.
La siguiente semana, el día 19/12 tuvo lugar el mismo concierto en el pueblo de Pinos Puente, a unos 10 kilómetros de Granada, dónde fue invitado el Coro de la Estaca de Granada que junto con la Orquesta y el Coro local se interpretó la obra “JOSE SMITH: EL HOMBRE DE DIOS”, tuvo mucho éxito tanto que al día siguiente, según me cuenta el director Angel López, estuvieron preguntando dónde pueden comprar la grabación de la obra sobre José Smith. Antes de la interpretación del concierto la presentadora leyó el programa de mano y explicó a la audiencia las partes en las que se componía la “suite” sobre José Smith…., maravilloso.

El Director Angel López, ha adaptado la obra para Orquesta filarmónica, con todos los instrumentos y con más coros. Han mostrado interés diversos líderes de la Iglesia para conocer la obra, creo que sería importante que se pudiera interpretar por la Orquesta y el Coro Mormón del Tabernáculo, hay calidad y el Director, que repito no es miembro de la Iglesia, esta muy impresionado con la labor que la Iglesia está haciendo en diversos campos de la educación, ayuda humanitaria, etc… El está pensando en hacer algún que otro concierto más con nosotros y sería estupendo que pudiera dirigir él esta obra en el Centro de Conferencias de SLC.

viernes, 29 de enero de 2010

NUEVO PRESIDENTE EN EL CCM DE BUENOS AIRES, ARGENTINA


tomado de Sitio oficial de la Iglesia en Argentina
Desde el 18 de enero de 2010 el Pte. Richard Riley George, de 65 años de edad, es el nuevo presidente del Centro de Capacitación Misional (CCM) de Buenos Aires, Argentina.

Richard Riley George y su esposa, Jeannine
Lo acompaña su esposa, Jeannine Evans George, tienen 9 hijos y pertenecen al barrio Cobble Creek 2nd, de la estaca West Jordan Utah Cobble Creek.
El hermano George estaba sirviendo como sellador en el Templo de Jordan River y, anteriormente, como Presidente del Templo de Asunción, Paraguay y como Presidente de la Misión Argentina Neuquén. También ha sido consejero en una presidencia de estaca y obispo. Cumplió una misión regular en la Misión Sudeste de México. Ha trabajado como Director de Instituto del Sistema de Educación de la Iglesia. Nació en Seattle, Washington, y es hijo de Floyd Nott y Mabel Busha Patterson George.
La hermana George ha servido con su esposo en la Misión Argentina Neuquén y como directora en el Templo de Asunción Paraguay. Ha sido obrera en el templo e instructora del Sistema de Educación de la Iglesia. Nació en Ogden, Utah y es hija de P reston Davis y Dorothy Grace Martin Evans.

De la Iglesia SUD busca construir más edificaciones en el MTC de Provo

Tomado de Mormon Times
Provo, UT - La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha solicitado un permiso de construcción en  Provo para un 40,445-pies cuadrados, además del ala este del edificio de la Hamblin Jacob en el Centro de Capacitación Misional. 

La Comisión de Planificación tendrá en cuenta la solicitud del 10 de febrero. 

"La renovación mejorará la eficiencia de las entregas y proporcionar espacio adicional para los servicios del campus, incluyendo la librería, sala de correo, espacio de oficinas y apartamentos para misionero", dijo el vocero de la Iglesia SUD Scott Trotter. 

La iglesia también está solicitando un permiso de uso condicional para exceder el límite de la ciudad de dos pisos en la zona donde esta situado el MTC Mormón, de acuerdo con el aviso público para la reunión de la Comisión de Planificación. 

jueves, 28 de enero de 2010

Los guardianes de nuestro pasado


Tomado de laverdad.es

Los mormones microfilmaron las partidas de bautismo de los albaceteños desde el siglo XV hasta el XIX 

A más de doscientos metros bajo tierra, en una cripta escondida en el estado de Utah, se guardan microfilmados documentos del Archivo Histórico Diocesano de la provincia de Albacete, libros y legajos que abarcan desde finales del siglo XV hasta el XIX. Y es que los mormones pasaron dos años copiando las partidas de bautismo de los antepasados de todos nosotros. La Diócesis permitió la entrada de los seguidores de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días en el año 1975.
Los mormones microfilmaban documentos en los que el paso del tiempo había causado estragos y la Diócesis se quedaba con una copia fundamental para posteriores consultas y para la conservación de los mismos. De hecho, ahora se les ha permitido digitalizar toda esta información y colgarla en la Red, ya que el problema que tienen los microfilms es la dificultad para que sobrevivan más de medio siglo. A medio proceso, la Iglesia decidió poner freno al traslado a la web y sólo se pueden consultar las partidas de bautismo de Álava y Albacete, donde la prohibición no llegó a tiempo. Con el paso del tiempo, esta puerta al pasado que se abrió para los mormones generó reacciones de todo tipo dentro de la Iglesia, pero las relaciones con Albacete siempre han sido de respeto mutuo. De hecho, se tuvo en cuenta que el microfilmado dejara más de medio siglo de margen para que no se utilizara información que atentara contra la protección de datos. Nadie sabe a ciencia cierta qué intenciones guardan los mormones, pero en cualquiera de los casos, no perjudicarían a nadie. Los mormones son conocidos por su interés por la Genealogía y en todo momento alegaron para la copia de documentos «motivos religiosos».
El director del Archivo Histórico Diocesano, Ramón Carrilero, es quien atesora ahora el pasado de los fieles.
Con una falta de recursos económicos ya endémica, Carrilero hace lo que está en su mano para conservar los libros sacramentales, con las partidas de bautismo, matrimonio y defunciones; los libros de las cofradías, con las cuentas de las parroquias, el registro de visitas o el inventario de obras de arte. La pena es que con la Guerra Civil se perdieron auténticos tesoros para los investigadores. La mala conservación y los robos habrían hecho el resto de no ser por los mormones.
Desde 1950
El Archivo Diocesano empezó a organizar sus documentos en el año 1950, con el cardenal Tabera, cuando se fundó la Diócesis de Albacete, pero los trabajos realmente importantes arrancaron en 1975, con el obispo Ireneo García y el apoyo de l a Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días.
Carrilero recordó que fue con el Concilio de Trento, a mediados del siglo XVI, cuando se decidió levantar actas, es decir, tomar nota de las partidas de bautismo, matrimonio y defunciones. Así se fueron generando miles de volúmenes donde figuraban la fecha de nacimiento, los nombres de padres y padrinos y curiosas anotaciones que dependían del interés del párroco por reflejar la realidad de su tiempo. Este tipo de información lo atesoraron desde un principio las parroquias y, de hecho, las de Chinchilla, El Bonillo o Almansa han preferido conservarla en lugar de trasladar los documentos al Obispado.
Y es que informaciones como las partidas de bautismo de hace un siglo son mucho más útiles de lo que pueda parecer. Estos datos son fundamentales para estudios de demografía o para las peticiones que llegan de Cuba, Argentina o de Guatemala para pedir la doble nacionalidad.
La Diócesis decidió reagrupar estos documentos y se quedó con las partidas hasta finales del siglo XIX, a partir del siglo XX cada parroquia, sin excepción, gestiona sus propios archivos.
Sólo el año pasado, el Archivo Diocesano recibió 110 peticiones de fuera del país, con el fin de reunir pruebas de la existencia de un abuelo o más bien tatarabuelo nacido en la provincia de Albacete. También acuden al Archivo investigadores y curiosos con tiempo para elaborar su propio árbol genealógico. El problema en este último caso es que, tal y como explicó Carrilero, hasta el siglo XVII se pueden encontrar apellidos, pero a partir de ahí y hasta el siglo XV no se les daba importancia alguna, por lo que no era raro ponerle a un niño el apellido de su padrino o del sacerdote.
La Diócesis se ha armado ahora de paciencia para ir cogiendo los viejos libros, uno a uno, y transcribirlos en el ordenador. Ha empezado por las partidas de bautismo, pero seguirá con los matrimonios y defunciones. Antonio Jiménez es el voluntario que se está dejando los ojos desde los años noventa, tratando de traducir libros, algunos borrosos y con términos del castellano antiguo.
Paciencia
A base de paciencia, se está encontrando de todo, desde cantos gregorianos hasta documentos del medievo de Valdeganga. Hay pruebas de los hijos ilegítimos de Mendizábal, partidas de bautismo en las que se omitía el nombre de la madre, individuos con veinte nombres o el permiso que uno de los condes de Balazote tuvo que pedir a los reyes y a otros nobles para poder casarse. De Tobarra, por ejemplo, se puede rastrear la genealogía hasta el año 1500.
Jiménez reconocía que hasta el año 1700 el trabajo ha sido llevadero, pero a partir de ahí los documentos son indescifrables. Eso sí, explicaba que «esto es como una droga». Entre legajos y libros hay testimonios de las muertes por peste o de la invasión de los franceses. Se trata de un interesante y sorprendente viaje al pasado. De momento, hay más de un millón de datos de bautismo.
Todo estos documentos, con valor como para conservarlos en un museo, se encuentran hacinados en los sótanos del Obispado. El sueño de Carrilero, siempre frenado por la falta de dinero, sería trasladar todo el material al Seminario, porque allí hay espacio más que de sobra y se encuentra la única biblioteca especializada en temas religiosos de la provincia.
De momento, el proyecto más ambicioso consiste en una alianza con la Universidad de Castilla-La Mancha, con el Departamento de Historia Moderna, para llevar a cabo un nuevo catálogo y elaborar una web que permita colgar en Internet los resultados de este trabajo de demografía y clasificación.

¿Qué he hecho hoy por alguien?


Discurso Conferencia General Octubre 2009
Presidente Thomas S. Monson 


Siempre habrá personas con necesidades, y cada uno de nosotros puede hacer algo para ayudar a alguien.
Presidente Thomas S. Monson
Mis amados hermanos y hermanas, los saludo esta mañana con amor en mi corazón por el evangelio de Jesucristo y por cada uno de ustedes. Estoy agradecido por el privilegio de estar ante ustedes y ruego poder comunicarles eficazmente lo que he tenido la impresión de decir.

Hace algunos años, leí un artículo escrito por el doctor Jack McConnell. Él se crió en las colinas del suroeste del estado de Virginia, en los Estados Unidos. Era uno de los siete hijos de un ministro metodista y una madre que se quedaba en casa para atenderlos. Vivían en circunstancias muy humildes. Él relató que durante su niñez, todos los días, cuando la familia se sentaba a cenar, su padre les preguntaba uno por uno: “¿Y qué hiciste hoy por alguien?”1. Los niños habían decidido que todos los días harían algo bueno a fin de informar a su padre que habían ayudado a alguien. El doctor McConnell se refiere a ello como el legado más valioso de su padre, ya que esa expectativa y esas palabras los inspiraron a él y a sus hermanos a ayudar a los demás a lo largo de su vida. Al crecer y madurar, la motivación para prestar servicio se transformó en un deseo interno de ayudar a los demás.
Además de la distinguida carrera médica del doctor McConnell, en la que dirigió el desarrollo de la prueba tuberculínica de punción múltiple, participó en las primeras etapas del desarrollo de la vacuna contra la polio, supervisó el desarrollo del Tylenol y fue clave en el desarrollo del procedimiento de imágenes de resonancia magnética; creó una organización llamada Voluntarios en Medicina para que médicos jubilados tengan la oportunidad de ofrecer sus servicios en clínicas gratuitas que atienden a personas sin seguro médico. El doctor McConnell comentó que, desde que se jubiló, su tiempo libre se ha transformado en semanas de sesenta horas de trabajo sin paga, pero que su vitalidad ha aumentado y que goza de una satisfacción en la vida que antes no tenía. Él mismo comentó: “En una de esas paradojas de la vida, yo me he beneficiado más de Voluntarios en Medicina que mis pacientes2”. Actualmente hay más de setenta de estas clínicas en los Estados Unidos.
Naturalmente, no todos podemos ser un doctor McConnell, fundando clínicas para ayudar a los pobres. Sin embargo, siempre habrá personas con necesidades, y cada uno de nosotros puede hacer algo para ayudar a alguien.
El apóstol Pablo amonestó: “…servíos por amor los unos a los otros”3. Recuerden conmigo las conocidas palabras del rey Benjamín en el Libro de Mormón: “…cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios”4.
El Salvador enseñó a Sus discípulos: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará”5.
Creo que el Salvador nos está diciendo que a menos que nos perdamos en dar servicio a los demás, nuestra propia vida tiene poco propósito. Aquellos que viven únicamente para sí mismos al final se marchitan y, en sentido figurado, pierden la vida, mientras que aquellos que se pierden a sí mismos en prestar servicio a los demás progresan y florecen… y en efecto salvan su vida.
En la conferencia general de octubre de 1963, en la que fui sostenido como miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, el presidente David O. McKay dijo lo siguiente: “La felicidad más grande del hombre proviene del perderse a sí mismo para beneficio de los demás”6.
Muchas veces convivimos juntos, pero no nos comunicamos de corazón a corazón. Hay personas dentro del ámbito de nuestra influencia que, con manos extendidas, exclaman: “¿No hay bálsamo en Galaad?”7.
Estoy seguro de que la intención de todo miembro de la Iglesia es prestar servicio y ayudar a los necesitados. Al bautizarnos hicimos el convenio de “llevar las cargas los unos de los otros para que sean ligeras”8. ¿Cuántas veces se han sentido conmovidos al ver las necesidades de otras personas? ¿Cuántas veces han tenido la intención de ser la persona que ofrece ayuda? Sin embargo, cuántas veces se ha interpuesto el diario vivir, y han dejado que la ayuda la den otros, pensando que “seguramente alguien se encargará de esa necesidad”.
Nos encontramos tan ocupados en la vida cotidiana; no obstante, si diésemos un paso atrás y mirásemos bien lo que estamos haciendo, quizás nos daríamos cuenta de que nos hallamos sumidos en cosas que carecen de importancia. En otras palabras, muchas veces pasamos casi todo el tiempo atareados con cosas que en el gran plan de la vida no tienen demasiada relevancia, y descuidamos lo que es más importante.
Hace muchos años oí un poema que nunca se me ha olvidado y por el cual he tratado de guiar mi vida; es uno de mis favoritos:

Muchas veces he llorado,
por la falta de visión,
que frente a la necesidad de otros me cegó;
pero jamás mi alma ha sentido
un dejo de tristeza
porque dentro de mi pecho
exista un gran corazón9.

Mis hermanos y hermanas, estamos rodeados de personas que necesitan nuestra atención, nuestro estímulo, apoyo, consuelo y bondad, ya sean familiares, amigos, conocidos o extraños. Nosotros somos las manos del Señor aquí sobre la tierra, con el mandato de prestar servicio y edificar a Sus hijos. Él depende de cada uno de nosotros.
Tal vez se lamenten y digan: El día se me hace corto con tanto que tengo que hacer; ¿cómo puedo prestar servicio a los demás? ¿Qué puedo hacer?
Hace poco más de un año, el periódico Church News me entrevistó antes de mi cumpleaños; al finalizar la entrevista, el reportero preguntó lo que yo consideraría el regalo ideal que los miembros pudieran obsequiarme. Le contesté: “Encuentren a alguien que esté pasando tiempos difíciles, o que esté enfermo, o solo, y hagan algo por esa persona”10.
Me asombré mucho cuando este año, para mi cumpleaños, recibí cientos de tarjetas y cartas de miembros de la Iglesia de todo el mundo en las que me decían cómo habían hecho realidad aquel deseo de cumpleaños. Los actos de servicio fueron diversos, desde preparar suministros humanitarios, hasta hacer tareas de jardinería.
Un grupo numeroso de Primarias invitaron a los niños a prestar servicio, y después esos actos de servicio se registraron y me los enviaron; debo agregar que la manera en que lo hicieron fue muy original. Muchos llegaron en forma de páginas unidas en diversos estilos y tamaños de libros; algunos tenían tarjetas o láminas que los niños habían coloreado. Una Primaria muy original envió un frasco grande en el que había cientos de bolitas de felpa, que representaban los actos de servicio que los niños de la Primaria habían llevado a cabo durante el año. Me imagino la felicidad que sintieron esos niños al hablar de su servicio y poner su bolita en el frasco.
Comparto con ustedes algunas de las muchas notas que acompañaban los regalos que recibí. Un niño escribió: “A mi abuelo le dio una embolia, y yo le sostuve la mano”. Una niña de ocho años de edad dijo: “Mi hermana y yo dimos servicio a mi mamá y a la familia al organizar y limpiar el armario de los juguetes. Nos tomó varias horas, pero nos divertimos; lo mejor fue que le dimos la sorpresa a mamá y se sintió muy feliz porque ella ni siquiera nos pidió que lo hiciéramos”. Una niña de once años escribió: “Había una familia en el barrio que no tenía mucho dinero y que tiene tres niñitas. Los papás tenían que salir, así que yo me ofrecí para cuidar a las niñas. El papá me iba a dar un billete de cinco dólares y le dije que no podía aceptarlo, que mi servicio era cuidar a las niñas gratis”. Un niño de Mongolia dijo que había acarreado agua desde la noria para que su madre no tuviera que hacerlo. Dijo un niño de cuatro años, sin duda escrito por su maestra de la Primaria: “Mi papá se fue por unas semanas para adiestrarse en el ejército. Mi trabajo especial es darle besos y abrazos a mamá”. Una niña de nueve años escribió: “Recogí fresas para mi bisabuela, y me sentí muy feliz”. Otro dijo: “Jugué con un niño que no tiene amigos”.
De un niño de once años: “Fui a la casa de una señora y le hice preguntas y le canté una canción. Me dio gusto visitarla; ella estaba feliz porque nadie la visita”. Esta nota particular me recordó las palabras que hace mucho escribió el élder Richard L. Evans, del Quórum de los Doce; él dijo: “Es difícil para los que son jóvenes entender la soledad que se siente cuando la vida cambia de una época en la que te preparas para vivir y trabajar, a otra en la que aminoras tu participación en la vida… Ser por tanto tiempo el centro de un hogar, ser una persona a la que siempre se recurría, y entonces, casi de repente, encontrarte como un espectador, ver la vida pasar frente a ti… eso es vivir en la soledad… Se tiene que vivir mucho tiempo para apreciar lo vacía que está una habitación que sólo está llena de muebles; se necesita a alguien… que no sea personal asalariado o que no tenga deberes profesionales en un hogar de ancianos, para que avive los recuerdos del pasado y los mantenga vibrantes en el presente… No podemos devolverles las horas matinales de la juventud, pero podemos ayudarlos a vivir en el cálido brillo de un atardecer que se embellece más con nuestra bondad… y amor sincero”11.
Mis tarjetas y cartitas de cumpleaños también provenían de adolescentes en las clases de Hombres Jóvenes y Mujeres Jóvenes que confeccionaron frazadas para hospitales, sirvieron alimentos en cocinas públicas, se bautizaron por los muertos y llevaron a cabo muchos otros actos de servicio.
Las Sociedades de Socorro, siempre dispuestas a ayudar, sirvieron más de lo acostumbrado; lo mismo hicieron los grupos del sacerdocio.
Mis hermanos y hermanas, raras veces me he sentido tan conmovido y agradecido como cuando mi esposa y yo pasamos, literalmente, horas leyendo acerca de esos obsequios. Tengo el corazón rebosante al hablar de la experiencia y contemplar las vidas que fueron bendecidas, tanto de los que dieron como de los que recibieron.
Acuden a mi mente las palabras del capítulo veinticinco de Mateo:
“Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
“estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí.
“Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos?, ¿o sediento y te dimos de beber?
“¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos?, ¿o desnudo y te cubrimos?
“¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?
“Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”12.
Mis hermanos y hermanas, hagámonos la misma pregunta que oían el doctor Jack McConnell y sus hermanos todas las tardes a la hora de cenar: “¿Qué he hecho hoy por alguien?”. Ruego que las palabras de un conocido himno penetren nuestra alma y encuentren refugio en nuestro corazón:

¿En el mundo acaso he hecho hoy
a alguno favor o bien?
¿Le he hecho sentir que es bueno vivir? 
¿He dado a él sostén?
¿He hecho ligera la carga de él 
porque un alivio le di?
¿O acaso al pobre logré ayudar?
¿Mis bienes con él compartí?13.

Ese servicio al que todos hemos sido llamados es el servicio del Señor Jesucristo.
Al reclutarnos en Su causa, Él nos invita a acercarnos a Él, y nos dice, a ustedes y a mí:
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
“Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas.
“Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”14.
Si nos esforzamos por escuchar, oiremos a la distancia la voz que nos dice, tal como le dijo a otro: “Bien, buen siervo y fiel”15. Ruego que todos seamos acreedores de esta bendición de nuestro Señor, es mi oración, en Su nombre, sí, Jesucristo nuestro Salvador. Amén.

Notas

1. Jack McConnell, “And What Did You Do for Someone Today?”, Newsweek, 18 de junio de 2001, pág. 13.
2. Jack McConnell, “And What Did you Do for Someone Today?”, pág. 13.
3. Gálatas 5:13.
4. Mosíah 2:17.
5. Lucas 9:24.
6. David O. McKay, en Conference Report, octubre de 1963, pág. 8.
7. Jeremías 8:22.
8. Mosíah 18:8.
9. Anónimo, citado por Richard L. Evans en “The Quality of Kindness”, Improvement Era, mayo de 1960, pág. 340.
10. Véase Gerry Avant, “Prophet’s Birthday”, Church News, 23 de agosto de 2008, pág. 4.
11. Richard L. Evans, “Living into Loneliness”, Improvement Era, julio de 1948, pág. 445.
12. Mateo 25:34–40.
13. “¿En el mundo he hecho bien?”, Himnos, núm. 141.
14. Mateo 11:28–30.
15. Mateo 25:21.